Equipo / Automatización
Rellenadora automática: el aparato que compensa lo que se evapora

En corto
Cuando el agua se evapora, la sal se queda dentro y la salinidad sube. Una rellenadora repone agua de osmosis automáticamente y mantiene la salinidad plana. No es imprescindible para empezar, salvo que viajes con frecuencia o tengas un nano en verano.
De todos los parámetros de un acuario marino, la salinidad es el que más se mueve por sí solo. Y no por nada que hagas mal: simplemente porque el agua se evapora y la sal no.
Esta página explica por qué ocurre, cómo se compensa, qué hace un sistema de rellenado automático y, sobre todo, si tú lo necesitas. Porque no todo el mundo lo necesita.
Por qué la evaporación sube la salinidad
Lo que se evapora de un acuario es agua, únicamente agua. La sal, los minerales y todo lo que hubiera disuelto se quedan dentro.
El resultado es aritmético: la misma cantidad de sal repartida en menos agua da una concentración mayor. El nivel baja y la salinidad sube, y ambas cosas ocurren a la vez y por la misma causa.
De ahí sale la regla que gobierna todo lo demás: la evaporación se repone con agua sin sal, normalmente agua de osmosis. Al devolver el volumen perdido sin añadir sal, la concentración vuelve donde estaba. Reponer con agua salada ya preparada añade sal a un sistema que no ha perdido nada de sal, y ahí es donde empiezan las subidas descontroladas.
Los cambios de agua son otra cosa: ahí sí retiras agua salada y la repones con agua salada. Son dos operaciones distintas y con agua distinta, y confundirlas es el error más común de todo este asunto.
Cuánto se evapora y de qué depende
No hay una cifra que sirva de referencia general, y desconfía de quien te dé una. Lo que evapora tu acuario depende de la combinación de varios factores:
- La superficie expuesta, que importa más que el volumen: un acuario ancho y bajo evapora más que uno estrecho y alto con los mismos litros.
- Si está tapado o abierto. Una cubierta reduce la evaporación de forma notable, y es la razón por la que en el análisis de acuarios nano valoramos que la traigan.
- La temperatura del agua y de la habitación. En verano se dispara, y más si usas un ventilador de superficie para bajar grados, porque precisamente enfría evaporando.
- La ventilación y la humedad ambiente. Una habitación seca y con corriente evapora mucho más que una cerrada y húmeda.
- El equipo. Un skimmer o un sumidero con caída de agua aumentan la superficie de intercambio.
Con tantas variables, la única cifra útil es la tuya. Márcala: pon una raya con rotulador en el nivel del agua, anota la hora y mira cuánto ha bajado al día siguiente. En una semana sabrás tu ritmo real y en qué medida cambia entre invierno y verano.
Lo que sí puede decirse en general es que a menor volumen, más pesa cada litro evaporado: la misma pérdida concentra más la sal en un nano que en un acuario grande.
¿Realmente necesitas un ATO?
Aquí va la parte que no leerás en una tienda: mucha gente no lo necesita. Estos son los perfiles habituales, como orientación y no como regla, porque la decisión depende de tu volumen, tu rutina, tus ausencias y de cuánto quieras automatizar.
Estás en casa a diario y tu acuario es de tamaño medio. Rellenar a mano suele ser perfectamente suficiente. Es un gesto de treinta segundos que además te obliga a mirar el acuario todos los días, y eso tiene un valor difícil de sustituir.
Tienes un nano. Aquí el ATO suele aportar bastante: cada litro que se va pesa más sobre la concentración, y en verano el margen se estrecha. Aun así, si estás en casa a diario, la marca en el cristal sigue funcionando.
Viajas o te ausentas con frecuencia. Es el caso donde el ATO aporta más valor con diferencia. Un fin de semana fuera en verano puede mover la salinidad lo suficiente para estresar coral, y ahí no hay alternativa manual que valga.
Quieres automatizar por comodidad. Es una razón legítima, siempre que entiendas que estás cambiando una tarea diaria por un sistema que hay que revisar. Automatizar no es olvidarse: es cambiar el tipo de atención que prestas.
Y un factor que se pasa por alto: con coral duro la tolerancia a las oscilaciones es menor que con blandos, así que el mismo acuario puede justificar un ATO o no según lo que tenga dentro.
Cómo funciona una rellenadora automática
El sistema tiene cuatro piezas y una lógica muy simple.
Las piezas
El sensor detecta el nivel del agua. Es la pieza crítica del sistema: todo lo demás obedece a lo que él diga.
El controlador interpreta la señal del sensor y decide si activa la bomba. Es también donde viven las protecciones.
La bomba impulsa el agua desde el depósito hasta el acuario. Su capacidad de elevación tiene que cubrir el desnivel real de tu instalación, que no siempre es el que parece a ojo.
El depósito almacena el agua de reposición, que debe ser agua de osmosis sin sal. Y como veremos, forma parte del sistema de seguridad tanto como el sensor.
La secuencia
Cuando el agua se evapora, el nivel del acuario o del sump baja. El sensor detecta ese descenso y avisa al controlador, que activa la bomba. El agua del depósito entra hasta que el nivel vuelve al punto marcado, y entonces el sensor lo detecta y el controlador detiene la bomba.
Es un ciclo que se repite varias veces al día en pequeñas cantidades, y ahí está su ventaja frente al rellenado manual: en lugar de una corrección diaria de golpe, mantiene el nivel prácticamente plano.
Si tienes sumidero, el sensor va en la cámara de retorno, que es donde baja el nivel. En el acuario principal el nivel lo fija el rebosadero y no se mueve. Lo explicamos en la guía del sumidero.
Qué seguridad debe tener
Un ATO es el único aparato de tu acuario que puede meter agua sin que nadie se lo pida. Por eso la seguridad no es una característica más: es la característica.
Qué puede fallar
El fallo temido es el sensor que deja de detectar el nivel alcanzado. Puede ocurrir por acumulación de sal cristalizada, por biopelícula sobre el sensor, por una burbuja adherida o por avería. Si eso pasa, el controlador entiende que sigue faltando agua y la bomba continúa.
El resultado es una entrada de agua dulce en el acuario, que desploma la salinidad. A diferencia de una subida lenta por evaporación, esto ocurre en minutos y no da margen de reacción.
Las tres protecciones que importan
Doble sensor. Un sensor principal y otro de emergencia situado ligeramente por encima. Si el principal falla, el segundo corta. Es la protección más eficaz, y la razón por la que conviene mirar este dato antes que cualquier otro.
Corte por tiempo. El controlador calcula cuánto suele tardar en completar un rellenado y detiene la bomba si se excede mucho de ese tiempo. Protege también contra el caso contrario: la bomba funcionando en seco con el depósito vacío.
El tamaño del depósito. Esta es la más simple y la que casi nadie considera. Si todo lo demás falla, lo máximo que puede entrar en tu acuario es lo que haya en el depósito. Un depósito ajustado a dos o tres días de reposición limita el daño por diseño; uno de veinte litros junto a un nano es un riesgo innecesario, por muchos sensores que tenga el sistema.
Conviene decirlo con claridad: ningún sistema es infalible. Estas protecciones reducen la probabilidad y limitan las consecuencias, no las eliminan.
Dónde colocar el sensor
Lejos de la caída de agua del retorno o del skimmer, porque la turbulencia y las burbujas provocan lecturas erráticas y activaciones innecesarias. Y firmemente sujeto: un sensor que se desplaza hacia abajo hace que el sistema rellene de más sin que nada esté averiado.
Qué mirar antes de comprar
Por orden de importancia real:
- El sistema de seguridad. Doble sensor y corte por tiempo. Es lo primero que hay que mirar y lo que separa un equipo tranquilo de uno que da sustos.
- El tipo de sensor. Los ópticos no tienen partes móviles; los de flotador mecánico sí, y esas partes pueden atascarse con sal cristalizada. Es el argumento técnico más sólido a favor de los ópticos.
- La altura de elevación. Comprueba el desnivel real entre donde vaya el depósito y donde entre el agua, contando también la longitud de la manguera. Es un dato de tu instalación, no del catálogo.
- La sujeción. Si el sensor va con imán, mira el grosor máximo de cristal que admite. Un nano suele tener cristal fino, pero un acuario con cristal grueso puede quedar fuera de rango.
- La facilidad de limpieza. Vas a limpiar ese sensor de forma periódica durante años. Que se desmonte sin herramientas importa más de lo que parece al comprar.
- Los recambios. La bomba y la manguera son consumibles a largo plazo. Un equipo con piezas de repuesto disponibles dura mucho más que uno que hay que sustituir entero.
Las opciones
Sensores
Rellenadora automática con doble sensor óptico
Sensores ópticos, no flotadores: no se atascan con sal cristalizada
Corta la bomba si el tiempo de llenado se dispara
Mantiene la salinidad prácticamente plana
Imprescindible si viajas
Requiere depósito de osmosis siempre lleno
El imán no agarra en cristales de más de 15 mm
La clave está en que los sensores sean ópticos y no de flotador mecánico. Los flotadores se atascan con sal cristalizada, y ese es exactamente el fallo que vacía el depósito dentro del acuario. Si vas a comprar una, que sea así.
Qué elegiría según tu caso
Si viajas o te ausentas varios días seguidos: el equipo con doble sensor óptico. Aquí la automatización no es comodidad, es lo que evita que la salinidad se desplace mientras no estás. Es la situación en la que yo lo compraría sin dudarlo.
Si tienes un nano con coral duro: también compensa. El volumen pequeño amplifica cada litro evaporado y el coral duro tolera peor las oscilaciones. Con blandos, la urgencia es menor.
Si estás en casa a diario y tienes peces y coral blando: no pagaría por él, al menos de momento. La marca en el cristal cumple, no añade un punto de fallo al sistema y te mantiene mirando el acuario cada día. Cuando cambien tus circunstancias, ya estarás a tiempo.
Sea cual sea la opción, el instrumento que te dice si la salinidad se ha movido es el refractómetro, no la rellenadora.
La alternativa manual, en detalle
Reposición manual con marca en el cristal
Gratis y sin fallos posibles
Te obliga a mirar el acuario cada día
No sirve si te ausentas más de un día
Fácil de olvidar
Perfectamente válido mientras estés en casa a diario. Empieza así y compra la rellenadora cuando la necesites de verdad.
El método es tan simple como suena, pero conviene hacerlo bien:
Marca el nivel. Con el sistema en marcha y el nivel donde debe estar, haz una raya con rotulador de acetato en el cristal, o en la cámara de retorno si tienes sump. Esa raya es tu referencia.
Repón cada día hasta la marca, con agua de osmosis sin sal. Si un día se te olvida, no compenses al siguiente de golpe: repón despacio y en dos veces.
Guarda el agua preparada. Tener siempre una garrafa de agua de osmosis lista es lo que hace sostenible el sistema. Si cada reposición implica producir agua, acabarás posponiéndolo. Cómo obtenerla está en el análisis de equipos de osmosis.
A favor: cuesta cero, no puede averiarse, no añade ningún punto de fallo y te obliga a mirar el acuario a diario, que es cuando se detectan los problemas pronto. En contra: depende de que estés, es fácil de olvidar, y una reposición diaria de golpe estabiliza algo peor que muchas pequeñas a lo largo del día.
Errores habituales
Rellenar con agua salada. El error número uno y el más fácil de cometer si tienes las dos garrafas juntas. Etiquétalas. La evaporación se repone con agua sin sal, siempre.
Colocar el sensor donde hay turbulencia. Junto a la caída del retorno o al skimmer, las burbujas y el oleaje provocan lecturas erráticas y ciclos innecesarios.
No limpiar el sensor. La sal cristalizada y la biopelícula son la causa habitual de fallo. Entra en la rutina de mantenimiento, no en la lista de cosas que se hacen cuando falla algo.
Poner un depósito enorme. Parece cómodo y es lo contrario de seguro: define el techo del daño posible. Ajústalo a unos pocos días de reposición.
Instalar y no probar. Después de montarlo, comprueba a mano que el corte funciona: baja el sensor y verifica que la bomba arranca, súbelo y verifica que se detiene. Hacerlo el primer día evita descubrirlo el peor día.
Confiar del todo en la automatización. Un ATO no sustituye mirar el acuario. Sustituye rellenar, que no es lo mismo.
Mantenimiento
Poco trabajo, pero constante. Encájalo en la rutina semanal que ya haces:
- Limpia el sensor con un paño suave o un bastoncillo. Es la pieza que más condiciona la fiabilidad del conjunto.
- Revisa el depósito y rellénalo. Comprueba también que no ha criado nada dentro: el agua de osmosis estancada puede desarrollar biopelícula.
- Mira la manguera y las conexiones. Un goteo lento bajo el mueble no se ve hasta que ha hecho daño.
- Comprueba la bomba. Si tarda más de lo habitual o suena distinto, suele ser cal o suciedad en el rotor.
- Prueba el corte de seguridad de vez en cuando, del mismo modo que el día de la instalación. Una protección que nunca se comprueba es una protección que no sabes si existe.
Y mide la salinidad con la frecuencia de siempre. El ATO reduce las oscilaciones, no las elimina, y sigue siendo el seguimiento de parámetros lo que te dice cómo va el sistema.
Preguntas frecuentes
¿Por qué sube la salinidad de mi acuario marino?
Porque el agua se evapora y la sal se queda. La misma cantidad de sal en menos agua da una concentración mayor. Se corrige reponiendo agua de osmosis sin sal.
¿Con qué agua se rellena la evaporación?
Con agua de osmosis sin sal. Reponer con agua salada preparada añade sal a un sistema que no ha perdido sal, y es el error que más subidas descontroladas provoca.
¿Es imprescindible una rellenadora automática?
No. Depende de tu volumen, de tu rutina y de si te ausentas. Con presencia diaria y un acuario de tamaño medio, la reposición manual suele bastar. Con ausencias frecuentes o un nano con coral duro, aporta bastante más.
¿Qué pasa si falla el sensor?
El sistema puede seguir bombeando y desplomar la salinidad. Por eso importan el doble sensor, el corte por tiempo y un depósito de capacidad limitada, que define cuánta agua podría entrar en el peor caso.
¿Dónde se coloca el sensor?
En la cámara de retorno si tienes sumidero, o en el acuario si no lo tienes, siempre lejos de la caída de agua y de las burbujas, y bien sujeto para que no se desplace.
¿Puedo rellenar a mano?
Sí, y para bastante gente es suficiente. Marca el nivel en el cristal y repón cada día hasta esa línea con agua de osmosis. Es gratis, no puede averiarse y te obliga a mirar el acuario a diario.
