Equipo / Medición
¿Qué TDS debe tener el agua de osmosis para un acuario marino?

En corto
El objetivo práctico es 0 ppm a la salida del equipo. Pero el TDS no describe la calidad del agua por sí solo: es un indicador de control. Su valor está menos en la cifra puntual que en cómo evoluciona, porque es lo que te avisa de que la membrana o la resina están perdiendo capacidad.
Es probablemente la medición más barata y más útil de todo el equipo de un acuario marino. Un aparato que cuesta menos que un coral pequeño y que te dice, en cinco segundos, si el agua con la que estás llenando el sistema sirve.
Esta página explica qué mide exactamente, qué valor buscar, cómo medirlo bien y qué hacer cuando el número no es el que esperabas.
Qué es el TDS y qué mide realmente
TDS son las siglas inglesas de sólidos disueltos totales. Expresa, en partes por millón, cuánta materia hay disuelta en el agua.
Lo que conviene entender es cómo lo mide. Un medidor de bolsillo no analiza el agua: mide su conductividad eléctrica y la convierte a ppm mediante un factor de conversión. El agua pura conduce muy mal la electricidad; cuanto más disuelto lleva, mejor conduce. De ahí sale la cifra.
Qué no mide
Esa forma de medir tiene una consecuencia importante: el TDS no distingue qué hay disuelto. No te dice si son nitratos, silicatos, calcio o sodio, y tampoco detecta compuestos que no conduzcan electricidad, como algunos compuestos orgánicos.
Por eso la interpretación correcta es asimétrica, y merece la pena fijarla: un TDS alto garantiza que hay algo disuelto; un TDS de cero no garantiza que el agua esté absolutamente libre de todo. Es un indicador de control excelente y una descripción completa de la calidad del agua muy pobre.
Dicho de otro modo: sirve para saber si tu equipo funciona, no para certificar el agua. Los parámetros que describen tu acuario una vez lleno son otros y están en la guía de parámetros.
Qué TDS buscamos en un acuario marino
El objetivo práctico es 0 ppm a la salida del equipo. No porque haya un umbral mágico por encima del cual el agua deje de servir, sino porque el cero es el único valor que no admite interpretación: si lees cero, tu equipo está entregando lo mejor que puede entregar.
Valores bajos pero distintos de cero —unas pocas ppm— no arruinan un acuario de peces, y mucha gente mantiene sistemas estables así. Con coral duro el margen se estrecha, y sobre todo importa que ese valor no vaya subiendo mes a mes.
RO y RO/DI: por qué uno llega a cero y el otro no siempre
Un equipo de solo osmosis, que verás abreviado como RO, retira la mayor parte de lo disuelto mediante la membrana. Su rendimiento es muy alto pero no absoluto, así que es normal que entregue valores bajos sin llegar exactamente a cero, y ese resultado depende mucho de tu agua de entrada.
Un equipo RO/DI añade después una resina de intercambio iónico que retiene lo que la membrana ha dejado pasar. Es lo que lleva la lectura a cero de forma fiable, y también lo que compensa el envejecimiento de la membrana durante un tiempo.
Cuál te conviene depende de tu agua de partida y de lo que mantengas. Lo desarrollamos en el análisis de equipos de osmosis inversa.
Cómo se mide correctamente
Medir el TDS es trivial. Medirlo de forma que las lecturas sean comparables entre sí requiere un poco más de cuidado, y es justo ahí donde está el valor.
Los tres puntos de medición
Entrada. El agua de red antes de entrar al equipo. Es tu línea base y la que determina cuánto trabajo tiene por delante la membrana. Mídela al menos una vez antes de comprar equipo.
Después de la membrana. Este es el punto que te dice cómo está la membrana. Si tu equipo es de solo osmosis, coincide con la salida final.
Después de la resina, si la tienes. Es la salida real, el agua que va a tu acuario. Medir solo aquí es un error frecuente: si la resina está haciendo el trabajo de una membrana agotada, la lectura seguirá siendo cero y no te enterarás hasta que la resina se consuma de golpe.
Condiciones y repetibilidad
Deja correr el agua un rato antes de medir, sobre todo si el equipo llevaba parado: la primera agua que sale arrastra lo que ha quedado estancado en los cartuchos y da lecturas artificialmente altas.
Mide en un recipiente limpio y enjuagado con la misma agua, no en uno que venga de contener otra cosa. Un vaso mal aclarado puede desplazar la lectura varias ppm.
Y ten en cuenta la temperatura. La conductividad del agua varía con ella, así que una misma agua puede dar lecturas distintas en enero y en agosto. Muchos medidores incorporan compensación automática, que suele aparecer como ATC. Si el tuyo no la indica, la regla práctica es comparar solo mediciones hechas en condiciones parecidas.
Un apunte que ahorra confusiones: el medidor de TDS y el refractómetro son instrumentos distintos para cosas distintas. El TDS mide el agua dulce de partida; el refractómetro mide la salinidad del acuario ya salado. No se sustituyen.
Cómo calcular el rechazo de la membrana
El porcentaje de rechazo indica qué proporción de lo disuelto está reteniendo la membrana. Se calcula con las lecturas de entrada y de salida:
(TDS entrada − TDS salida) ÷ TDS entrada × 100
Un ejemplo con números redondos: si a la entrada mides 200 ppm y después de la membrana 6, el cálculo es (200 − 6) ÷ 200 × 100, es decir un 97 %.
Lo interesante no es el número aislado. Es su evolución. Anota el resultado cada dos o tres meses en condiciones similares, y si el porcentaje va bajando de forma sostenida, la membrana está perdiendo capacidad. Ese es el criterio de sustitución, mucho mejor que el calendario.
Tengo X ppm: ¿qué significa?
0 ppm a la salida. Es el objetivo. Si tu equipo tiene resina, es lo esperable; si no la tiene, es una señal excelente.
Unas pocas ppm en un equipo sin resina. Es normal y no es motivo de alarma por sí solo. Lo que importa es si esa cifra se mantiene estable o va creciendo.
Una subida respecto a lo habitual. Aquí sí hay que investigar, y el orden está en la sección siguiente.
Un valor alto de golpe. Antes de dar nada por perdido, repite la medición dejando correr el agua y con un recipiente limpio. Una parte de los sustos se resuelve ahí.
Y una advertencia sobre la lectura de entrada: el TDS del agua de red varía mucho por zona y también a lo largo del año. Si tu valor de entrada sube, tu salida puede subir sin que tu equipo tenga ningún problema. Por eso conviene medir siempre los dos puntos y no solo uno.
Mi TDS ha subido: qué revisar y en qué orden
Revisa de lo más barato y probable a lo más caro e improbable. Ese orden ahorra dinero:
- La medición. Deja correr el agua, usa un recipiente limpio y repite. Comprueba también la pila del medidor: una pila baja da lecturas erráticas.
- El agua de entrada. Mide la red. Si ha subido, el equipo puede estar rindiendo igual que siempre.
- La resina, si la tienes. Es el consumible que antes se agota y el primero que hay que descartar. Muchas cambian de color al consumirse.
- Los prefiltros. Un carbón agotado deja pasar cloro, y el cloro daña la membrana. Aquí un descuido barato se convierte en una avería cara.
- La presión y la temperatura de entrada. Ambas afectan al rendimiento. Con agua muy fría o presión baja, el rechazo cae sin que haya nada averiado.
- La membrana. Si todo lo anterior está descartado y el porcentaje de rechazo lleva tiempo bajando, es ella.
Si además has notado un brote de algas coincidiendo con esto, merece la pena cruzar los dos datos: el agua de partida es una de las causas posibles, aunque no la única, y lo tratamos en la guía de algas.
¿Necesito un medidor de TDS?
Si tienes o vas a tener equipo de osmosis, sí. Sin medición no sabes si funciona, y una membrana agotada sigue produciendo agua con toda normalidad: solo que peor. Es el único instrumento que convierte ese equipo en algo verificable.
Si todavía no tienes acuario, también, y este es quizá el mejor momento para comprarlo: medir tu agua de red antes de decidir qué equipo comprar te dice si necesitas resina o no. Cuesta poco y evita comprar de más.
Si compras agua de osmosis ya hecha, te sirve para comprobar qué te están vendiendo.
El caso en el que no lo necesitas es si mantienes un acuario solo de peces sin coral, con agua de red blanda y sin equipo de osmosis. Aun así, medir una vez la red no te cuesta nada y te sitúa.
Qué mirar en un medidor
Son aparatos sencillos y bastante equivalentes entre sí. Lo que de verdad diferencia a unos de otros:
- Que se pueda recalibrar. Todos se desajustan con el tiempo. Uno que no admite calibración acaba dando un número en el que no puedes confiar, y entonces es peor que no tener ninguno.
- La resolución en valores bajos. Tú vas a trabajar entre 0 y 20 ppm. Un medidor que salte de diez en diez en ese rango no te sirve para distinguir 2 de 8, que es exactamente la diferencia que quieres ver.
- Compensación automática de temperatura. Si la trae, tus mediciones son comparables a lo largo del año sin pensar en ello. Si no, sigue sirviendo, pero compara solo lecturas hechas en condiciones parecidas.
- Función de retención de lectura. Parece un detalle menor y no lo es: permite sacar la sonda y leer con calma en lugar de forzar la postura sobre el vaso.
- Pila reemplazable y de formato común.
Lo que no necesitas: conexión a móvil, registro de datos, pantallas de colores ni medición de pH integrada. En este uso concreto, un aparato sencillo y consistente vale más que uno con funciones que no vas a abrir nunca.
Qué elegiría yo
Medidor combinado de TDS y conductividad
Se puede recalibrar, que es el criterio que más pesa
Muestra también conductividad, útil para contrastar lecturas
Retención de lectura y pantalla retroiluminada
La ficha no especifica la resolución en valores bajos
Muestra la temperatura, pero no indica si la compensa
Cumple lo que de verdad importa en este uso: se recalibra y llega precalibrado de fábrica. Los dos puntos que la ficha no aclara —resolución fina y compensación de temperatura— son los que conviene comprobar al recibirlo, midiendo agua destilada o de osmosis conocida y viendo si distingue valores de una sola cifra.
Y un criterio general por encima del modelo concreto: en esta categoría no pagaría más por funciones añadidas. Un medidor de veinte euros que se recalibra y da lecturas consistentes hace exactamente el mismo trabajo que uno de ochenta con aplicación. El dinero rinde mucho más en tests de reactivo fiables, que sí miden lo que gobierna un arrecife.
Cómo integrarlo en la rutina
Mide cada vez que produzcas agua. Son diez segundos y es tu sistema de aviso temprano. Anota el valor de salida y, cada dos o tres meses, también el de entrada para calcular el rechazo.
Encájalo en el mantenimiento semanal que ya haces, junto con la medición de salinidad. Y si usas rellenado automático, recuerda que el depósito también se llena con esa agua: un TDS que ha subido entra en el acuario gota a gota sin que nadie lo note.
Preguntas frecuentes
¿Qué TDS debe tener el agua de osmosis para un acuario marino?
El objetivo práctico es 0 ppm a la salida. Valores muy bajos pero distintos de cero son habituales en equipos sin resina y no suponen un problema por sí solos, siempre que se mantengan estables.
¿El TDS mide la calidad del agua?
Solo en parte. Mide cuánta materia hay disuelta, no qué materia es, y no detecta compuestos que no conduzcan electricidad. Es un indicador de control del equipo, no un análisis del agua.
¿Es lo mismo un medidor de TDS que un refractómetro?
No. El medidor de TDS se usa en el agua dulce de partida para comprobar el equipo de osmosis. El refractómetro mide la salinidad del agua ya salada del acuario. Son instrumentos distintos y ambos son necesarios.
¿Por qué ha subido el TDS de mi osmosis?
Por orden de probabilidad: un error de medición, una subida del TDS del agua de red, la resina agotada, los prefiltros agotados, presión o temperatura desfavorables, o la membrana al final de su vida.
¿Cada cuánto hay que medir el TDS?
Cada vez que produzcas agua, porque cuesta segundos. El cálculo del rechazo, midiendo también la entrada, con menos frecuencia: cada dos o tres meses basta para ver la tendencia.
¿Sirve el TDS para saber cuándo cambiar la membrana?
Sí, y es mejor criterio que el calendario. Cuando el porcentaje de rechazo cae de forma sostenida en mediciones hechas en condiciones parecidas, la membrana está llegando al final.
